Conoce los hitos más relevantes
del Concierto Económico

Nacimiento, desarrollo y abolición

1876 – 1978

Nace el concierto
“Las Diputaciones Forales se tornaron Diputaciones Provinciales, y se les encomendó la recaudación de los impuestos concertados; había nacido el Concierto Económico”

Antonio Cánovas del Castillo, Presidente del Gobierno, estableció en 1876 la obligación de las provincias de aportar dinero a la Hacienda y hombres a las Quintas. Las Diputaciones se resistieron a estas disposiciones y en 1877 el Presidente sustituyó las Diputaciones Forales por Diputaciones Provinciales, iguales a todas las demás. Sin embargo no existía una estructura administrativa para hacer cumplir la recaudación de impuestos, por lo que se llegó a un acuerdo: serían las Diputaciones las encargadas de recaudar los impuestos concertados y se responsabilizaban de abonar a la Hacienda del Estado “lo que se suponía que el Ministerio de Hacienda hubiera podido recaudar por su cuenta”. Fue el nacimiento de lo que conocemos como Concierto Económico.

La Minería y el Ferrocarril
“De la mano del Concierto, la minería y el comercio internacional impulsaron el desarrollo económico, dando lugar a una próspera sociedad industrial”

Que las Diputaciones vascas mantuvieran estas prerrogativas trajo consigo un periodo de desarrollo demográfico y bonanza económica. Tras la segunda Guerra Carlista estalló el “boom” de la minería, lo que hizo necesaria la creación de nuevas infraestructuras, sobre todo en lo que respecta a la mejora de los puertos para el comercio internacional de minerales y la construcción de líneas de ferrocarril. El Ferrocarril Minero de Triano fue pionero en España y al ser de titularidad pública proporcionó cuantiosos ingresos en pleno periodo de expansión industrial. En este período se comenzó a comerciar con otros países del entorno y se crearon empresas siderúrgicas locales, lo que más tarde se conocería como Altos Hornos de Vizcaya.

Los Años de Bonanza y los Cambios
“El Concierto fue beneficioso para todas las partes implicadas; la economía y la cultura vasca vivieron años de bonanza”

Originalmente el Concierto Económico iba a ser un acuerdo para pocos años. Sin embargo, fue muy beneficioso para ambas partes: por un lado el estado recibía unos ingresos inmediatos y asegurados sin ningún gasto por su parte; por otro lado las Diputaciones gozaban de amplias competencias y autonomía: controlaban ayuntamientos, carreteras, disponían de cuerpos policiales propios (los miñones y los miqueletes), otorgaban granjas, cátedras y un sinfín de proyectos, todo ello empujado por la bonanza económica. Ni siquiera los cambios de gobierno afectaron de manera sustancial a la buena salud del sistema.

Los cambios en el funcionamiento de la Hacienda central conllevaron cambios en el Concierto pero el sistema se mostró flexible para soportar dichos cambios. En 1886 y 1893 se efectuaron modificaciones y en 1894 el Ministerio de Hacienda reconoció explícitamente “la independencia económica y administrativa de las Diputaciones”.

Ni siquiera momentos convulsos como la Guerra de Cuba (1898) supusieron grandes cambios: se pactó un Donativo excepcional para ese año y todas las partes quedaron satisfechas.

Los primeros años del siglo XX fueron buenos años para las empresas vascas: por ley tan solo debían pagar impuestos a las arcas vascas y la economía vizcaína se hizo cada vez más dinámica y expansiva. Comenzaron a relacionarse cada vez más con empresas del estado, lo cual creó ciertas fricciones con la Hacienda estatal, ya que pretendía cobrarles impuestos que no podía cobrar por ley. Esto se solucionó con una nueva negociación del cupo en 1906 por un periodo algo más largo de lo habitual, 20 años, con un pequeño aumento a los diez años de vigencia.

La Primera Guerra Mundial fue un periodo excepcionalmente provechoso para la economía Vasca. España fue neutral en el conflicto por lo que la industria vasca se convirtió en suministradora de productos a las potencias beligerantes. Los precios subieron exponencialmente y las industrias naval y siderúrgica lograron ganancias cuantiosas. En los años subsiguientes se crearon escuelas, se mejoraron caminos y se inauguraron instituciones tales como Eusko Ikaskuntza y Euskaltzaindia.

La Guerra Civil y la Abolición del Concierto
“Tras la victoria de los Nacionales en la Guerra Civil, Francisco Franco derogó el Concierto en Vizcaya y Guipuzcoa, considerándolas ‘provincias traidoras”

El acuerdo de 1906 quedó completamente obsoleto y para cuando llegó el momento de la renovación en 1926 el panorama era radicalmente distinto al de veinte años atrás: las Diputaciones ya no podían acogerse al argumento tradicional de “pobreza de la tierra” a la hora de renegociar el cupo. Esto dio lugar a fricciones entre las Diputaciones y el Ministerio de Hacienda, sobre todo coincidiendo con el periodo de la Segunda República y la discusión del Estatuto de Autonomía

En julio de 1936 comenzó la Guerra Civil (1936-39). La hacienda vasca continuó con sus tareas recaudatorias durante el conflicto y el Gobierno Vasco se encargó de la política económica. Sin embargo, el 19 de junio de 1937 las tropas franquistas entraron en Bilbao. Esto supuso el principio del fin del Concierto Económico, ya que a los pocos días se promulgó un decreto por el cual se derogaron el concierto en Vizcaya y Guipuzcoa (no así en Álava y Navarra) por considerarlas “provincias traidoras”.

Los Años Oscuros
“Durante los largos años del Franquismo se tumbaron los derechos conquistados a través del Concierto”

La abolición del Concierto supuso la desatención de la red viaria (la cual quedó abandonada) el cierre de escuelas o a eliminación de los cuerpos de policía provinciales, entre otros efectos.

Durante los años del franquismo se realizaron tímidos intentos de renegociar un estatus especial para Vizcaya y Guipuzkoa, los más serios en los años sesenta, pero estuvieron siempre abocados al fracaso debido al férreo carácter centralista del estado franquista.

En 1975 murió el dictador y en 1978 se concluyó la reforma política hacia un estado democrático con la aprobación de una nueva Constitución en la cual se configuró al País Vasco como una Comunidad Autónoma de pleno derecho. Esto supuso un nuevo comienzo.